Entrevista a Celso Lunghi


 ¿Cómo llegó la literatura a tu vida?

A través de una profesora de mi escuela. Siempre la nombro porque realmente fue muy importante para mí: Marta Bonora. Ella había sido mi maestra en la última salita del jardín y, no recuerdo por qué motivo, en un momento, la pusieron de bibliotecaria y nosotros, en los recreos, íbamos a pedirle que fuera en la hora de Lengua a contarnos cuentos. Era una excelente narradora oral y elegía un corpus infalible: “La gallina degollada”, “El corazón delator”, Bornemann.

¿Cuándo sentiste que podías ser escritor?
Nunca. De hecho, todavía no lo siento. Cada vez que empiezo algo nuevo, pienso: “¿Podré?” Sí hubo un corte muy fuerte en mi vida que fue haber estudiado Letras. Yo veía a mis compañeros que se esforzaban por hacer tesis que iban a quedar archivadas o que, en el mejor de los casos, iban a estar de moda un par de años y después se iban a morir y pensé que no quería eso para mí. Creo que el secreto es sentarse y escribir. Siempre lo digo: disciplina. Sacar una o dos páginas por día, tachar, borrar, pero nunca dejar de escribir.

¿Qué libro te marcó para siempre?
Boquitas pintadas, de Manuel Puig. Lo leí de adolescente y, literalmente, sentí que la cabeza me hizo ruido. Puig sigue siendo mi modelo de escritor, un tipo que se renovó novela a novela, que nunca se quedó en la cómoda, que apostó y apostó fuerte. Después, de grande, leí The Buenos Aires Affair y me impactó mucho más, pero el quiebre lo hizo Boquitas. Además, fue el primer libro “de adultos” que leí. Antes de eso, leía una colección que también fue bastante determinante: Fantasmas de Fear Street, de R. L. Stine, del cual no se supo nada más. De hecho, el primer libro que me compré fue Cómo ser vampiro, de esa colección. Todavía lo tengo.

En el 2012 ganaste el premio de Página/12 con tu novela «Me verás volver» Seguro que ya te han preguntado varias veces sobre ella, pero no me puedo quedar atrás: ¿Te tenías fe cuando la presentaste?
Para nada. La mandé por mandar. De hecho, la mandé porque pedían un mínimo de cien páginas, que era lo máximo a lo que yo sentía que podía llegar. Fue una sorpresa. Grata sorpresa, por supuesto. A nivel personal funcionó como una autorización. Yo soy muy inseguro y haber ganado ese premio fue como un “Seguí por este lado.”

Me imagino que te abrió varias puertas en el mundo literario. ¿Qué pasó después?
Recién ahora me está abriendo algunas puertas. En ese momento, yo era chico (tenía veinticuatro), era lo primero que escribía y ganaba un premio importante, que tenía un antecedente tremendo: Aurora Venturini. Me intimidó bastante. De ahí, también, el tiempo que pasó entre la primera y la segunda. Recién ahora me siento un poco más seguro. Y enfatizo el “un poco.”

Tuve la suerte de conocerte gracias a «Pelos de punta» ¿cómo llegaste a la colección?
Como llegaron todos los que llegaron a esa colección: a través de Narciso Rossi.

Después de PdP se abrió el concurso de «La otra gemela», Participaste con «Seis Buitres» y terminaste publicando con ellos. ¿Por qué creés que eligieron la novela?
En rigor, yo no participé del concurso. Soy amigo de Narciso y, hablando con él acerca de la novela, accedió a publicarla. Por qué habría que preguntarle a él.

¿De qué trata «Seis Buitres»?
Me cuesta definirla. Seis Buitres es, por un lado, la historia de siete jóvenes que son asediados por presencias paranormales y, por el otro, de una chica a la que un grupo de hombres lapida. Es una historia acerca de la brujería en la que traté de apostar, por un lado, a los recursos y, por el otro, a reflexionar, desde la ficción, acerca del género. Debería aprender a venderme un poco más.

¿Te manejás mejor con historias corales?
Sí. Totalmente. De hecho, ahora, el desafío es salir de esa zona de confort y narrar una historia desde un único punto de vista. De cualquier forma, creo que la polifonía es muy útil para el género, porque te permite ver cómo se va transformando una historia.

La soledad del escritor es uno de los temas más hablados en el ámbito, pero, no todos comparten que es literal. ¿Cómo es tu proceso de escritura?
Yo no tengo demasiada vida útil como escritor. Es algo que lamento, pero, lamentablemente, es así. Escribo una o dos horas por día, como mucho, pero lo hago todos los días. Me levanto a las siete y escribo hasta las nueve o diez. Después, listo. No puedo escribir o corregir una sola línea más en todo el día. Pero creo que la clave es esa: hacerlo a diario. Como decía Kafka, aunque suene pretenciosa la comparación: “Todo lo que necesito es disciplina”. Disciplina, para mí, es la palabra clave.

¿En qué estás trabajando ahora?
Acabo de terminar una novela que se llama Bruja y que me tiene muy entusiasmado y, después de las vacaciones (ahora tengo la cabeza quemada), me voy a poner a trabajar en otra que tengo empezada hace rato y en la que quiero explorar el horror no sobrenatural.

¿Qué tipo de investigación usaste para el tema de la brujería?
No demasiada. A mí me da mucha fiaca investigar. Mucha. Me parece que a veces lo que uno investigó termina contaminando demasiado la escritura, o sea, le termina quitando espacio a la ficción. Lo correcto sería que yo dijera que investigué hasta el cansancio pero no fue así.

¿Creés en los trabajos o gualichos?
No. Creo en muchas boludeces, pero precisamente en esa, no.

Cambiando un poco de tema pero no de letras: ¿Qué es #numeral?
Es un ciclo de lecturas. Funciona una vez por mes en una librería hermosa que se llama Despensa de Libros Vacío Editorial que solo trabaja con editoriales independientes. Leen tres autores por encuentro: uno, un fragmento de novela; otro, un cuento y el tercero, poesía. El próximo es el miércoles 7 de diciembre (previa de feriado) a las 20:00.

Y por último, ¿qué autores contemporáneos recomendás?
Mariana Enriquez, Matías Bragagnolo, Luciano Lamberti. 
Si quieren comprar «SEIS BUITRES» pueden hacerlo en www.laotragemela.com


Entrevista a Ignacio Roman Gonzalez


Ignacio, además de ser un gran escritor es una gran persona. Profesor, psicólogo, ganó un concurso de la Editorial Planeta y es el flamante ganador del concurso de La otra gemela con su novela «La analogía del cielo». Pude hacerle algunas preguntas y conocerlo un poco más, espero que les guste.

Fotografía de facebook.com/aripezzutti/
¿Cómo llegó la literatura a tu vida?  
De manera informal, por suerte, cuando era niño. Un encuentro casual en una librería de mi ciudad natal, Punta Alta, con un ejemplar de una colección de novelas breves de terror. Fantasmas de Fear Street. En esa tapa del libro se veía a un niño que gritaba con muchísimo espanto. Le pedí a mis padres que lo compraran para mí, y ahí empecé a elegir por mí mismo los libros que quería leer. El espectro después se amplió, pero creo que así fue.

¿Cuándo sentiste que podías ser escritor?
Creo que fue cuando encontré un grupo de pertenencia. Amigos que confían en mí tanto para compartirme sus manuscritos, como para aceptar de buen agrado leer los míos. En este sentido, los escritores Patricio Chaija y Fabio Ferreras constituyen dos amistades fundamentales para mí. A tal punto, que si no los hubiera conocido seguramente me encontraría transitando otros caminos. Y afortunadamente la lista de amigos se sigue ampliando año a año.

¿Sos de investigar antes de ponerte a escribir?
Si. Pero trato de que no se note.

Yo te conocí gracias a las antologías de PelosDePunta, ¿Podés contarnos en qué otros proyectos participaste?
Sí. Lo primero que publiqué fue un poemario titulado «El sol nos mirará de lejos». Le siguió el libro de cuentos «Perspectiva Modelo», que son relatos breves. Un cuento mío integra el corpus de «Osario Común», la antología de horror de la Ed. Muerde Muertos. Los chicos de Pelos de Punta me invitaron en un par de ocasiones. La primera vez con un cuento, la segunda con un prólogo. También prologué el primer libro de cuentos de Patricio Chaija, «La oscuridad que cayó sobre Tornquist». Y además integré el dueto «Fonopoética», con el músico Mauro Marinsalta, cuyas grabaciones se pueden ver por youtube.

¿Cómo fue ganar el concurso de PelosDePunta con tu novela «La analogía del cielo»?
Fue zarpado. Una emoción enorme de la cual todavía no me recupero.

¿Por qué creés que ganó esa historia?
La culpa la tiene el jurado. No me puedo hacer responsable de la elección que realizaron. ;)

Entonces cambio la pregunta. ¿Por qué un lector tendría que elegir ese libro? ¿Qué nos podés contar?
Es una historia de ciencia ficción que vira al horror. Una pareja de longevos científicos se encuentran trabajando en una estación espacial en órbita, utilizando la llamada «máquina de Dios» para crear diferentes universos encapsulados y estudiarlos minuciosamente. Una purga en los sistemas de comunicación los deja aislados; es cuando comienzan a padecer una sintomatología que corresponde al cuadro clínico conocido como post psicosis. La ingravidez, el creacionismo y una fuerte incontinencia intestinal dan lugar a una cosmogonía que —espero— envolverá al lector en un aura de santidad y mal olor.

¿En qué estás trabajando ahora?
Estoy escribiendo una novela sobre inteligencia artificial y chamanismo. Está avanzando bastante rápido, y sería parte de la trilogía que comencé con el cuento La mecánica del Infierno (publicado por Muerde Muertos); que continúa ahora con La analogía del Cielo (LaOtraGemela Editora); y que se definirá con la novela que estoy escribiendo ahora.

¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Escribís cuando podés o tenés todo bien organizado?
Disfruto de escribir, casi tanto como leer. Y como toda persona que necesita trabajar para subsistir, necesito organizarme con los tiempos. Pero una vez frente a la computadora, trato de no controlar demasiado lo que sucede. Después hay que corregir; pero generalmente ocurre que me encuentro con la estructura de la novela mientras la estoy escribiendo. 

¿Qué autores nos recomendás?
Creo que todos los autores actuales que me gustaría recomendar están compendiados en la minuciosa colección Pelos de Punta. Sería cuestión de que la gente vaya y la compre completa.

¿Fuiste a algún taller literario? ¿Creés que es necesario para ser escritor?
La verdad es que no asistí de manera regular a ninguno, aunque lo he intentado. Sí creo que es fundamental buscar la manera de crecer en esto; y siempre es con un otro. Pero dependerá de la transferencia que se establezca con ese otro, antes que con el formato. Café literario, taller, cursos virtuales. Me parece que la consigna es no aislarse y leer mucho. Y no perder de vista que el título de escritor es una ficción.

¿Cuáles serían los tres mejores libros que leíste?
Plop, de Rafael Pinedo es una novela zarpada. Aunque es zarpado todo lo que se publicó de Pinedo. También me encantó leer El estereoscopio de los solitarios, de Wilcock. Ygdrasil, de Baradit es un viaje del que no volvés directamente. Es difícil la pregunta porque son muchos los que ocupan el primer puesto en el podio. Si mañana me la hacés otra vez, respondería de otra manera y no invalidaría lo que respondo ahora.

Falta poco para las presentaciones de «La analogía del Cielo», ¿Se viene Tour de la otra gemela?

Presentamos la novela recientemente en el marco de la Feria Municipal del Libro de Viedma. Una experiencia hermosa y estimulante. En breve se presentará en Capital Federal, junto a los otros tres títulos de la editorial y sus respectivos autores. Pronto habrá novedades en ese sentido, pero sí. Ahora toca hacerse cargo de eso que escribí, y dar la cara. 




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Entrevista PULP: Julio M. Freixa


Julio M. Freixa está pisando fuerte en la literatura española. Las aventuras de sus personajes marcan un antes y un después en sus historias. Hace poco se publicó Cronicas de Mundo Guerra: Aventuras de Tex Hardigan una historia Pulp que te hará viajar a mundos inconcebibles para las mentes humanas. Tuve la oportunidad de poder charlar con él y este fue el resultado: 

Julio M. Freixa
¿Cuándo decidiste comenzar con la escritura?
Siempre se me dio bien la escritura y las asignaturas de letras, a pesar de ser de ciencias. La escritura fue algo que se me quedó en el cajón de “cosas pendientes” durante mucho tiempo y que por fin me decidí a emprender hará unos cuatro o cinco años. Al principio quería escribir novelas históricas, o tal vez ciencia ficción dura, pero pronto me decanté por algo más ligero. Ya tenía bastantes quebraderos de cabeza en el trabajo, como para añadirle los de una afición sin pretensiones como es para mí la escritura.

¿Sos de investigar antes de escribir? ¿La historia lleva la brújula o sos de tener todo organizado antes de empezar?
Siempre hay que documentarse, aunque unas veces más que otras. Para Una sórdida ficción pulp, por ejemplo, estuve un par de meses recabando información. Para Tex Hardigan, nada de nada. Siempre elaboro un esquema de lo que va a pasar en la novela, aunque a medida que escribo lo voy cambiando según la historia me lo va pidiendo. Al final, poco tiene que ver con lo planeado.
 
Tex Hardigan se está nombrando mucho en el ambiente Pulp ¿Quién es y qué quiere?
Tex Hardigan es un luchador de wrestling que un buen día, sin saber por qué, es transportado a otro planeta para participar en una especie de competición de supervivencia. Allí deberá ir enfrentándose a todo tipo de peligros e ir desentrañando el entramado de misterios de Mundo Guerra. Su única ambición es poder volver a la Tierra, aunque poco a poco irá evolucionando a medida que avanza la historia y va conociendo a otros personajes que serán importantes en sus aventuras.

En Pulpture publicaste una historia de Tex, ¿este nuevo libro es una continuación? ¿Hace falta haber leído el primer libro?
Es mejor no haberlo leído, porque este nuevo volumen es un reboot del personaje, en el que he reescrito la primera novelette y la he continuado hasta completar una historia. Para los que ya hayan leído esa versión primigenia, esta nueva supondrá una experiencia interesante... ¡por fin sabrán cómo le va a Tex y a sus amigos en ese viaje hacia las ignotas tierras de Oriente!

¿Habrá más historias de Tex Hardigan?
En efecto. Hay terminada otra novelette que espero completar hasta tener un volumen de doscientas y pico páginas y que saldrá hacia finales de año. Si alguien pensaba que Tex Hardigan iba a tener vacaciones, nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que las pasará canutas en los distintos mundos que le tengo reservados.

Como si existiera una sociedad secreta, “Arachne” está asomando la cabeza ¿Qué es?
En realidad fue algo que surgió de una conversación que tuve con Miguel A. Naharro (autor de La maldición de la diosa araña, entre otros). No es más que un grupo de autores independientes que nos hemos unido bajo un sello común para publicar nuestras obras sin el lastre que muchas veces supone tener una editorial detrás. De ese modo podemos publicar todo lo que de verdad nos gusta, sin atender a las supuestas demandas del mercado. Y, ¿sabes una cosa? Cualquier editor te dirá que tiene muy claro qué es lo que quiere publicar, pero lo cierto es que nadie tiene ni idea de lo que se va a vender. Por lo tanto, es mejor escribir lo que te dé la real gana. Por lo menos, te divertirás más haciéndolo. De esa forma, en Arachne veremos un buen puñado de novelas que, por sus disparatadas temáticas, son imposibles de encontrar en otros lugares.

¿Estas novelas tienen un hilo conductor o cada una marca su camino?
Son independientes las de cada autor, pero con el tiempo algunas estarán relacionadas en un universo compartido. Eso dependerá de los planes que surjan, por ejemplo tu compatriota Jorge Del Río y yo tenemos uno de weird noir en el que intervienen los mismos personajes en historias que se pueden leer de forma independiente. Sin embargo, quienes las lean todas encontrarán algunas referencias que seguramente mejorarán la lectura, sin que esto sea un inconveniente para disfrutarlas de forma aislada.

Falta poco para encontrar tus letras rodeadas por las de Lem Ryan, Raul Montesdeoca y Pako Domiguez ¿Qué nos podés contar de eso?
Mi participación en el universo compartido de Weird West significa para mí la culminación de una vieja aspiración, llámalo sueño si quieres. Desde que tuve en mis manos el primer ejemplar de Weird West supe que si alguna vez se me presentaba la ocasión de participar no la dejaría pasar, y cuando Pako me lo ofreció, no tardé ni un segundo en contestarle. Mi historia introduce en dicho universo a tres personajes a los que ya había sacado en algunos relatos que en su día fueron publicados en distintos sitios: Garland Faust (un cazador de demonios, a caballo entre Hellboy y Solomon Kane), Agatha Mandrake (una bruja bastante competente y atractiva) y Judas el Miserable (inspirado en la canción del mismo nombre de la banda de rock española La Frontera). Confío en que la historia esté a la altura de la del maestro Lem Ryan, a quien tengo el gusto de conocer personalmente y con quien ya he colaborado antes en otro proyecto que sigue inédito.

“El laberinto de Set” es un libro juego. Me imagino que te ha llevado mucho trabajo ¿Cómo fue la preparación del proyecto?
La verdad es que fue una de esas cosas en las que te metes sin pararte a pensarlo demasiado bien. A raíz de un relato mío que apareció en una antología de espada y brujería, mi editor de por aquel entonces me propuso continuarlo en un librojuego. La editorial estaba echando a caminar y todo eran geniales ideas, todos los días. Naturalmente, luego no todas llegan a buen puerto. Unas se olvidan y otras dejan de parecer tan geniales al cabo de un tiempo. Yo acepté el encargo y, sin saber muy bien cómo, en cosa de un mes tuve listo el primer borrador. Luego, como tantas veces  pasa, el proyecto acabó en un cajón, bien porque el editor no sabía muy bien cómo meterle mano a aquello, bien por otros motivos cualquiera. Hasta que un día decidí que todo aquel trabajo no podía desperdiciarse y retomé el proyecto, esta vez por mi cuenta. Descubrí que el manuscrito estaba lleno de errores y, uno por uno, los fui arreglando. Fueron dos meses de intenso esfuerzo y más de una vez estuve a punto de tirar la toalla. Sin embargo, como soy bastante cabezón, lo acabé y publiqué el libro en Amazon. Al principio pensaba que nadie lo iba a comprar, pero lo cierto es que se está vendiendo muy bien, mejor que ninguna de mis otras novelas. Vivir para ver.

Más allá de los proyectos que nos contás. ¿Qué más hay cocinándose?
Antes de finales de año saldrá la antología Action Tales de Dlorean, que lleva un relato mío de Rocky Atlas, un personaje que recoge la tradición de Doc Savage adaptada a los años 80. Esa será su carta de presentación y el año que viene se publicará una novela larga de ese personaje de la que solo diré que salen nazis ninjas del centro de la Tierra. Esto último es secreto, así que no se lo vayas a decir a nadie.

¿Qué lecturas recomendás para los que se inician en el Pulp? 
Para iniciarse en el pulp clásico, lo mejor es hacerse con algunos ejemplares de la revista Barsoom y con algo de Tarzán y John Carter (ambas de Edgar Rice Burroughs). También cualquier novela de Curtis Garland o del Coyote de José Mallorquí.
En cuanto al neopulp, actualmente los que mejor lo representan son los chicos y chicas de Dlorean. Un buen punto de partida sería hacerse con la antología Action Tales y Action Tales 2, de próxima aparición.

Te agradezco por la buena predisposición, Julio. Muchas gracias por todo. 
Muchas gracias a ti por tu interés. Como suelo decir, tengo pocos lectores pero muy buenos y para ellos sigo creando historias. Este tipo de iniciativas, como tu magnífico blog, son de vital importancia porque acercan la literatura popular a un público más amplio, que siempre la ha amado sin saberlo. Aquí dejo con tu permiso un par de enlaces para quienes quieran echarle un vistazo a algunas de mis obras:




Entrevista a J. R. Del Río

J.r. Del Río es un escritor argentino que está dando que hablar en España. En esta entrevista van a poder conocer un poco más al autor de «Muñecas para matar» y «Largo camino a Redención» entre otras historias. Los dejo con él:


¿Cómo llegó la literatura a tu vida?
Uf, casi te diría que desde siempre. Aprendí a leer desde muy chico (4 años) y empecé —una vez superados los libros de cuentos infantiles— con los cómics (aunque en esa época les decíamos historietas). Las mexicanas de superhéroes que llegaban a Argentina (Batman, Superman, la Liga de la Justicia y también algo de Marvel, como Spiderman y Hulk). Después me enganché muchísimo con las historietas de Columba (Nippur de Lagash, Mark, Aquí la Legión, me enamoré de Robin Wood, era literatura de aventuras en viñetas). De ahí, el salto a los clásicos de aventuras (Verne y Salgari, mis favoritos, aunque también Stevenson, Fenimore Cooper y otros) fue lo más natural del mundo. Antes de cumplir los diez años ya llevaba unos cuantos libros leídos.

¿En qué momento pensaste en ser escritor?
La escritura surgió, para mí, como una consecuencia directa de mi avidez y mi amor por los libros. Supongo que, como muchos, quise ponerme a escribir las aventuras que me gustaba leer. Mi primera “novela” (unas veinte o veinticinco hojas de carpeta escritas a mano) fue una aventura de piratas en el Mediterráneo, que escribí con once años, en pleno romance con Emilio Salgari y sus piratas de la Malasia. Lamentablemente la perdí.

¿Sos de investigar antes de ponerte a escribir?
Sí, no demasiado, pero lo suficiente para dar credibilidad a mis escritos y no cometer errores demasiado graves. Igual, trato de escribir sobre temas de los que tengo algún conocimiento básico, para no andar tan desorientado. (En Muñecas para Matar, por ejemplo, escribí sobre Bangkok en los 90, una ciudad que aún no he tenido el gusto de visitar en persona, pero que “recorrí” cinematográficamente docenas de veces).

Están publicando tus novelas en Ronin Literario ¿Cómo es escribir por entregas?
Una experiencia que he disfrutado —y disfruto— mucho. En primer lugar, porque es un aprendizaje sobre cómo llevar el ritmo de una historia, manejar los tiempos de la narración y dejarlo en el punto exacto para mantener a los lectores en suspenso (el cliffhanger, que le dicen). Además, trabajar con Víctor (Blanco) y David (Tourón) es todo un placer. He aprendido mucho colaborando con ellos, y siento que mi escritura se ha enriquecido gracias a eso.

En «Muñecas para matar» se nota una gran influencia por el cine ¿Cuánto influyen las películas a la hora de crear?
Mucho, tal vez (a veces) demasiado. Quiero decir, soy un autor muy visual, es lo que todos me dicen, lo cual por un lado es bueno, ayuda en las descripciones y en las secuencias de acción, pero al mismo tiempo te limita en otros aspectos. Ahora estoy tratando de usar todos los sentidos en la escritura, algo que enriquece el texto. Pero sí, soy de visualizar mis historias desde una perspectiva cinematográfica, sobre todo cuando escribo géneros con una fuerte base en el cine (como las artes marciales, la acción, o el western).
Reseña de «Muñecas para matar»

¿La conducta y la disciplina marcial te ayudaron como escritor?
Puede ser, más que nada a concentrarme mientras escribo, a mantener el foco en la historia. Eso sí, cuando estoy inspirado escribo muy rápido, puedo meterte tres mil palabras de un tirón y casi sin darme cuenta. ¡Hace algún tiempo terminé una novela corta en menos de dos semanas! Después tuve que revisar y corregir, claro.

Un argentino escribiendo en España ¿Cómo te sentís saltando el charco?
Comodísimo. Tuve que adaptarme a ciertos modismos y expresiones a la hora de escribir, pero no me resultó nada difícil, ya que la mayoría de la literatura que consumo en castellano viene traducida de España, y estoy familiarizado con eso. Además, tuve la oportunidad de conocer a gente genial del otro lado del charco, que me han ayudado muchísimo y con los que he trabajado (además de Víctor y David) y con los que sigo trabajando o espero volver a hacerlo. Puedo nombrarte a Julio Martín Freixa, Pako Domínguez, Raúl Montesdeoca y Néstor Allende (Dlorean Ediciones), Cris Miguel y Jorge Plana (Pulpture), Jorge Fernández Pérez (Editorial Hiboria) y pido disculpas de antemano por si me olvido de alguien, jaja.

¿Te gustaría escribir una novela ambientada en el Rio de la plata?
¡Sí! En realidad tengo una empezada, un policial negro con teorías conspirativas de por medio, al estilo del cómic “100 balas” (si no lo leíste, léelo, que es tremendo y encima lo dibuja Risso, un compatriota nuestro) pero la tengo medio abandonada, más o menos en la mitad. Quizá vaya siendo hora de retomarla…

¿En qué estás trabajando ahora?
Ahora mismo, en un relato de Artemus Black, un personaje que vive sus aventuras en la revista Anima Barda, en la que ya se han publicado dos de sus historias. Es un agente secreto al estilo James Bond (el de Sean Connery) o Nick Fury, pero en un mundo “pulp”, es decir, con experimentos genéticos, invasiones extraterrestres, monstruos marinos, etcétera. Esta sería la quinta aventura de Artemus (o la quinta parte de su historia porque, aunque son relatos independientes, siguen una continuidad). Hace poco terminé una novela corta de aventuras (al estilo Indiana Jones o Doc Savage, ambientada en el mismo mundo de ficción de Artemus Black) y también tengo un policial de artes marciales, al estilo Jason Bourne y ambientada en Hong Kong a principios de los 80, con agencias de inteligencia, organizaciones criminales y hasta una especie de Fu Manchú que anda dando vueltas por ahí. Las dos novelas andan buscando casa. ¡Espero que la encuentren pronto!

¡Sos productivo, eh! ¿No podés contar cómo es tu forma de trabajar en los textos?
En primer lugar, te comento que no llevo apuntes ni resúmenes, la mayoría de las veces ni siquiera sé cómo va a terminar la historia. Empiezo en base a una idea y uno o más personajes, después voy desarrollando… a veces me meto en unos callejones tremendos, pero casi siempre encuentro una salida. Aprovecho la inspiración y escribo de un tirón, después dejo reposar el texto, mínimo dos semanas, para olvidarme todo lo posible y poder leerlo con ojos de lector, en busca de errores.

¿Qué autores nos recomendás?
Stephen King me encanta, es material de best seller, pero de primera, el tipo sabe cómo escribir una historia y, sobre todo, cómo venderte a sus personajes. Y su hijo, Joe Hill, no lo hace nada mal. Para el policial negro y el thriller, Dennis Lehane (el autor de Mistic River y Shutter Island, pero de él recomiendo sobre todo las novelas de la pareja de detectives Patrick Kenzie y Angie Gennaro, en las calles de Boston, es excelente). Para las aventuras al uso, tipo Indy, Clive Cussler y su Dirk Pitt. Para la fantasía, Joe Abercrombie es mi favorito, lo considero el “Guy Ritchie de la fantasía medieval.” También me gusta mucho Andrej Zapkowski y su saga de Geralt de Rivia, con sus diálogos y la humanidad que imprime a los personajes. Y, por supuesto, George R. R. Martin.
No puedo dejar afuera a clásicos como Robert Howard (la fuerza que tienen sus relatos de espada y brujería, como Conan y Solomon Kane, trasciende las décadas y la sangre parece salpicarte la cara mientras lees.) Y H.P. Lovecraft, cuyo ciclo de los Mitos me parece uno de los mayores aportes a la literatura fantástica y de terror de todo el siglo XX.

Hablás de Stephen King y Lovecraft. ¿Para cuándo una novela de terror?
Es una asignatura pendiente, sí. Me gusta mucho el género del terror y he publicado un par de relatos… supongo que una novela sería el paso siguiente. Tengo dando vueltas en la cabeza algo al estilo Clive Barker (el autor de Hellraiser), con mucho gore y ambientado en nuestro país, pero por ahora es menos que un boceto. Veremos…

Muchas gracias por las respuestas y la buena onda.


Un resumen de la vida de J. R. Del Río:
Nací en 1977, en la ciudad de Bahía Blanca, donde a la fecha sigo viviendo. De chico sufrí de sobrepeso y bronquitis crónica, lo que me volvió prácticamente nulo para los deportes. Por lo menos hasta que vi mi primera película de Bruce Lee, allá por el 85, lo que me voló la cabeza y me mandó derecho a mi primera clase de karate (seguí siendo una nulidad para los deportes “convencionales”, pero me dediqué a las artes marciales, obteniendo mi cinturón negro de primer dan a los 15 años).
Me recibí de maestro de inglés (aunque nunca ejercí, salvo mis primeras prácticas) y, tras un breve (y accidentado) paso por la Escuela de Oficiales de Marina empecé a estudiar Derecho en la Universidad. Casi al mismo tiempo empecé a practicar Full Contact y kick boxing, compitiendo en distintas modalidades con bastante éxito (siempre de manera amateur).
A los 30 me casé, tuve un hijo y empecé a trabajar en una oficina de RRHH, más o menos en ese orden. Y acá sigo, casi 9 años más tarde. Escribiendo, trabajando y, tres veces por semana, entrenando MMA y agarrándome a golpes con chicos mucho más jóvenes.
Literariamente, mi primera publicación fue en la revista digital Axxon, ciencia ficción en red, en el 2014, con un relato de terror. Después tomé contacto con la editorial Pulpture, publicando en distintas antologías de géneros muy variados: espada y brujería, terror, humor, ciencia ficción y romance. También he publicado con Editorial Dlorean (un serial de Weird Western online, con vaqueros, indios y hombres lobo y un relato detectivesco hard boiled en el número 2 de su revista Planeta Neopulp. En la revista Anima Barda estoy publicando la serie de relatos de mi espía, Artemus Black y en la revista ¡Por Crom! de Editorial Hiboria estoy publicando una serie de Espada y Brujería de los Mantos Negros, agentes del orden en una corrupta ciudad medieval. Tengo dos novelas por entregas publicadas con Ronin Literario: “Muñecas para matar”, de acción y artes marciales y “Largo camino a Redención”, un spaghetti western recientemente terminado. Y tengo varios proyectos más, algunos ya acabados y buscando casa, otros en proceso.
¿Por qué escribo? Supongo porque tengo todas estas historias bullendo dentro de mi cabeza, tratando de salir… si no lo hiciera, capaz que sería como esos locos que andan hablando solos por la calle. Por eso tengo que contarlas, escribirlas sin importar si luego las leen 1000, 100 o 10 personas. O una sola.

Si quieren leer sus novelas lo podés hacer desde este enlace: RONIN LITERARIO



Reseña: ListaNegra, de PelosDePunta

PelosdePunta saca la lista de autores de su último tomo y es para enmarcar. Muchas caras conocidas y varias nuevas que dan gusto de conocer. ListaNegra es uno de los últimos libros de la colección y deja el listón muy alto para el que vendrá. Juegos precisos, sutilezas que enseñan y terrores que enamoran.
Sandra Gasparini prologa esta antología con un toque educativo, aunque, pensándolo bien, más que educativo es una cátedra.
La primera lista arranca con un asesino que muestra que su trabajo va desde el placer hasta los pedidos que le llegan de gente que no conoce, ni a él. Una escritura fluida y simple, sin recovecos que puedan llegar a sacar al lector del párrafo, de la mano de Juan Carrá en «El cuarto lugar». Sergio Fitte plantea un juego complicado. Una lista de tres mujeres («Lorena. Lucía. Mi hermana») y un protagonista que quiere llegar a ellas para hacerles lo que estuvo planeando. Fitte, igual que Carrá, maneja con naturalidad oraciones cotidianas que sirven para zambullirnos en el cuento, siempre atento al día a día.
«Tronador» es una historia que no zambulle, ahoga. Los diálogos, ante todo creíbles, hacen que el suspenso se clave en los poros y juegue con los lectores del mismo modo que Hugo Ramos Gambier juega con el terror personificado en monstruo, en las ciudades que recorremos seguido, como el texto de Victoria Mora, que habla desde el argentinismo mismo y eso es de un valor estético y natural impresionante. «Un peso muerto» toca una herida todavía abierta en nuestra historia como país dejando un gusto agrio en la ficción. Victoria toca el tema pero no se abusa a pesar de que la ListaNegra está presente constantemente.
El inicio de «El 4TO B» juega con el lector de una manera muy sutil y ordenada. María Correa Luna es una gran escritora de novelas románticas y sabe manejar los tiempos de la historia a la perfección. Ante este desafío supo entrar al género y en cada oración susurrar cosas horribles sin que seas capaz de darte cuenta hasta cuando sea demasiado tarde.
Es un placer leer fantasía en uno de los tomos de PelosdePunta. Gustavo Courault toca temas ocultos y nos conduce por una historia donde un aprendiz juega el papel de varios maestros. Magia, alquimia y órdenes secretas con muy buenas letras en «La secreta orden del nudo infinito».
Entramos a la etapa final del libro con Fernando Pedernera y «Como si durmiera», un cuento que golpea al lector con un inicio que aprisionador. Párrafos interminables, sensación de ahogo, espera insoportable de un punto y aparte para digerir lo que sigue y una narrativa para destacar son estrategias de un cuento excelente. Valentina Vidal en «El purificador», aplica también estrategias novedosas capaces de salir del texto. Juega con la locura de los personajes y entra en la temática de la antología demasiado bien, metiendo lo nacional con mucho cuidado y… y mejor dejo de escribir, me están temblando las manos.
«Los desahuciados» es suspense al cien por ciento. Fabiana Duarte logra mantenernos al filo de cada palabra, dosificando las porciones de terror con precisión, como en las muertes de «Reloj de arena» que se vuelven moneda corriente. Una seguidilla de sueños pone al personaje en la lista de las víctimas, ahí se ve el poder de Marcos Tabossi, demostrando hasta qué punto puede hacer evolucionar al protagonista.
En «Torturadores» se usa el intercambio con el lector, que ya había sido abierto por Vidal y Pedernera, en su máximo exponente. Metiéndolo en la historia como un recurso más y dando vida a voces que generalmente se mantienen acalladas, y funciona. Madre mía si funciona. La historia de Mauro Insaurralde Micelli es de las más fuerte.
Matías Aldaz nos abre las puertas a la «Sala de máquinas». Usa los diálogos sabiendo que son su fuerte. Una historia con un muy buen comienzo, cortada por los saltos temporales fluidos y un final que dejará a más de uno simplemente maquinando.
El broche de oro es para Alejandra Decurgez. «I due Foscari» es uno de los mejores cuentos de la antología. Si bien el tomo es conciso y mantiene el tono alto que dejó el prólogo de Gasparini cuando preguntó quiénes están en una lista negra y qué implica eso, Foscari es un personaje creíble y un hambre de locura imparable que absorberá a los lectores a medida que lo vayan conociendo. Alejandra direcciona cada oración. Disfruten de la especialidad de la casa.
ListaNegra cierra tan bien como abrió y a pesar de las pesadillas que pueda provocar, lo único que pedirán los lectores será no estar en ninguna lista nunca más.

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Reseña: «Muñecas para matar» de Jorge R. Del Río

Macao, 1986. Miranda Moore desaparece misteriosamente tras participar en un combate de kickboxing. Todos los esfuerzos de su prometido y entrenador Tommy Reynolds son en vano, y el rastro de Mindy desaparece por completo.
Cuatro años después, en Bangkok, el general corrupto Phong es asesinado por una prostituta de lujo. Tommy Reynolds intenta seguir con su vida en la ciudad de Los Ángeles cuando recibe una inquietante llamada. Una voz distorsionada al otro lado del auricular le promete que Mindy sigue viva, y que recibirá más instrucciones a su llegada a Bangkok.
Sin más equipaje que sus esperanzas, sus gafas de sol y una sencilla mochila sobre el hombro, el americano viaja a Tailandia. Pronto tendrá que depender de todo su karate para encontrar a Mindy y rescatarla de una oscura organización que capta a las mejores guerreras marciales y les lava el cerebro hasta convertirlas en las asesinas perfectas… un conjunto de implacables muñecas creadas para matar.


Jorge R. Del Río
Desde hace un tiempo, RONIN LITERARIO se está encargando de editar y publicar novelas por entregas. Como bien dice en su web los géneros son de lo más surtido: «Western, artes marciales, biker, samurái y lo que te atrevas a leer… ».

Consta de cuatro entregas, cada una de ellas te engancha más que la otra. El margen que maneja la gente de la editorial es finísimo a la hora de cortar cada capítulo. Los Cliffhangers o ganchos finales están puestos en el momento justo.

«Muñecas para matar» es una novela de artes marciales ambientada en los noventa. El escritor argentino, Jorge R. Del Río, transporta sus personajes desde Estados Unidos hasta Bangkok para ubicarlos en las batallas de sus vidas.

Como si fuera un director de cine, Jorge relata las andanzas de Tommy y Mindy: dos estadounidenses que están en la cumbre de su carrera marcial, ganando peleas, entrenando en todo momento y perdiendo algo más que una batalla… perdiendo los recuerdos.

No solo los golpes son acertados en la novela, los clichés que maneja el autor te llevan por un camino cinematográfico ideal para secarte las lágrimas de la nostalgia. Estamos en una época donde los ochenta y noventa dan margen para recuperar varias historias y, «Muñecas para matar» no se queda atrás, pero ni un poco.

Van Damme estaría orgulloso de leer esta historia.

Para las personas que quieran comenzar con la historia la primera entrega es gratuita. En la imagen de abajo dejo el enlace para que comiencen su viaje por el oriente.

REVISTA PRÓXIMA: la reseña del verano




Es la primera vez que reseño una revista y estoy seguro que no va a ser la última.
Tengo la suerte de haber sido elegido para formar parte de PRÓXIMA. La selección de cuentos de Laura Ponce fue impecable. Le dio al verano varios puntos de vista, con una calidad muy buena al igual que las ilustraciones, que Grendel Bellarousse coordinó sin fallar. Cada ilustración acompaña a los cuentos de una manera certera.
Con lo primero que nos topamos es con la nota editorial de Laura, donde deja claro que piensa acerca de la realidad argentina, y comparte con los lectores su forma de ver el verano. Grendel la sigue de cerca con su infaltable chica próxima, donde las curvas te llevan a seguir leyendo.

De ahora en más dejo mis opiniones sobre los cuentos y los aportes de todos los artistas:

La portada es del gran Citizen Pain. Un artista argentino que está dando que hablar.

Soldaditos del infierno mecánico arranca la sección de cuentos con una calidad literaria muy buena, Mariano Buscaglia es el autor de este cuento y de varias novelas. Eu, de Eusebio, se encuentra en un mundo futurista donde las publicaciones en papel casino existen, la gente no lee y solamente se publican historias para libros digitales. Él consigue una publicación en papel y también logra encontrar algo que puede cambiar su vida. Un lindo cuento. Gastón Lopez ilustró su cuento con una gran interpretación del texto.

Marea alta, de Anahí Flores, es una cuento poético que te arrastra al verano costero y familiar. Un texto compacto que pega duro y llega donde tiene que llegar para inundar al lector de realidades. Rocío Celeste Eguía se sumerge en sus buenos trazos para ilustrar las mareas de Anahí.



Insolación, de Marcelo Acevedo, una historia con idas y vueltas; pero no de esas que te aburren y están escritas solo para el escritor que las hizo. Marcelo sabe manejar los tiempos del texto y como si fuera un corto de cine te va metiendo dentro del personaje, que muta y se modifica en cada punto y aparte. Al principio dice que es un homenaje a Philip K.Dick, lamentablemente solo leí «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?», me hubiese encantado agarrar los mimos para ese autor, pero no faltará momento para su relectura. Me encantó conocer el trabajo de Bruno Chiroleu en esta historia, a mi parecer una de las mejores ilustraciones de la revista.


Las ruinas de Ngranek, de mi autoría. La idea de reseñar es comentar los trabajos de los demás, por eso no voy a hablar del contenido de mi texto. Les puedo contar que es un cuento donde homenajeo a Lovecraft, usando pocos diálogos como lo hacía el maestro de Providence y creando una atmósfera asfixiante. ¿Habrá algún monstruo?

Grendel Bellarousse, aparte de la coordinación con artistas visuales, creó dos ilustraciones. Una es la de mi cuento, que me encantó como se lo imaginó. Es sorprendente como dos personas distintas pueden imaginarse la misma imagen. Por otra parte, está la ilustración para Rojo california, donde una chica muy parecida a la autora se cruza con un pintor particular, abajo les sigo contando.

Rojo california, de Valentina Vidal, es un cuento donde lo cotidiano es llevado a lo fantástico, pero sin viajar a un lugar extraño. La autora desperdiga por los párrafos una prolijidad envidiable, oraciones concisas y justas, que te llevan de la mano hacia donde quiere. Aparece una laguna y un puente que los sentí como propios, un lugar donde nos acompañamos a nosotros mismos cuando queremos descansar… o escapar.

Salvadora 44, de Jack Vaughanf, es una historia de ciencia ficción pura. De entrada ya estás en otro mundo, con especies extrañas y casi extintas. El protagonista, Cop, debe salvarlos, pero… no todo es tan fácil, incluso cuando tenés una bombarda configurable para acribillar todo lo que se cruza, incluso a los humanos. No me atrapó tanto como los otros, pero Jack sabe cómo crear buenas historias. Capitán Manu dibujó a los hylesianos y a Cop, que si uno lo mira con detenimiento se podría decir que al capitán le gusta Judge Dredd.

El callejón Z, de Luis Carlos Barragán. Katmandú es la premisa y en la primera página ya sentís el aroma a curry y a incienso. Pasado y futuro mezclados entre el personaje y su compañero de hospedaje. Llega un momento donde no se sabe cómo sigue la cosa y eso es muy bueno. Barragán tiene experiencia en las letras y se nota en cada palabra que escribe. Me gustó mucho la ambientación y la resolución de la historia. Un ilustración de Augusto Belmonte que te hace viajar, si además le sumamos la buena ambientación del autor es una dupla explosiva.

José A. García armó un artículo de lo más completo sobre Olaf Stapledon¸ una buena guía para conocerlo. Un autor inglés que no podés dejar de leer si sos un enamorado de la ciencia ficción. Los detalles y los comentarios de sus obras hacen que tengas ganas de salir a comprar sus libros. ¿Para qué es un artículo como este? Simple y claro, para meterte un poco más en la literatura, y si José logra —que sí lo hace— que algunos leamos a este autor, ya se puede ir a dormir tranquilo. ¡Muy buen artículo!
           


También se habla de la presentación del libro de Laura Ponce: Cosmografía general. Todavía no pude hacerme con él pero ganas no me faltan. Me hablaron tan bien de ese libro que no puedo dejar de desearlo. Ya caerá y lo reseñaré en el blog.

Y como si fuera poco para una sola persona, ella es la encargada de entrevistar a Renzo Podestá, donde nos cuenta muchísimas cosas personales y de sus proyectos. Seguido a las preguntas van a poder disfrutar de su comic Taxidermista.

No dejen pasar la oportunidad de hacerse con este ejemplar de Próxima. Todo está en su lugar y entre todos se creó una revista inmejorable. Abajo les dejo algunos puntos de ventas:



La calidad de las imágenes no es la mejor, disculpen. Para apreciarlas bien deben comprar la revista, tiene detalles muy buenos.